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La normalización del cansancio social. La Carreta

 

La normalización del cansancio social

La Carreta por Eréndira Karina Córdoba

 

Hay un murmullo que recorre las calles de nuestro México. No es el ruido del tráfico ni el eco de las obras interminables. Es un cansancio profundo, casi silencioso, que se ha vuelto parte del paisaje. Un cansancio que no se nombra porque, de tanto cargarlo, ya parece normal.

En los últimos meses, mientras la conversación pública se llena de cifras, anuncios y discursos, la gente sigue empujando su propia carreta: la de la renta que sube, los precios a la alza, los trabajos que exigen más y alcanza para menos, la de la violencia que se cuela en las colonias y en las pantallas. Y aun así, se espera que todo siga funcionando como si nada.

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Lo preocupante no es solo el cansancio, sino la normalización del cansancio. Esa idea de que “así es la vida”, de que hay que aguantar, de que pedir un respiro es un lujo. Hemos convertido la resistencia en rutina y la precariedad en paisaje. Y cuando una sociedad se acostumbra a vivir agotada, pierde algo más que energía: pierde capacidad de indignarse, de exigir, de imaginar alternativas.

Mientras tanto, los discursos oficiales hablan de crecimiento, de inversión, de estabilidad. Y sí, quizá todo eso existe en algún nivel, pero no alcanza a quienes siguen empujando la carreta sin que nadie pregunte cuánto pesa. El contraste entre la narrativa institucional y la realidad cotidiana se ensancha, y en ese hueco crece la frustración.

Sumado a las interminables y a veces innecesarias «obras» que distan de las necesidades reales de la sociedad. Cierres de calles, cambios de sentido del flujo vehicular, que lo que menos tienen es sentido alguno, semáforos que acrecientan la pesadez del tráfico, que lo que hacen únicamente es abonar a crear filas interminables de autos que esperan para que pase «ningún» peatón o ciclista.

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La pregunta es incómoda, pero necesaria:
¿Quién se beneficia cuando una sociedad está demasiado cansada para cuestionar?

El cansancio social no es un accidente. Es consecuencia de decisiones políticas, económicas y culturales que se acumulan. Y también es un recordatorio de que la dignidad no solo se defiende en grandes causas, sino en lo básico: el derecho a vivir sin sentir que cada día es una cuesta arriba interminable.

Hoy, desde esta carreta que avanza entre baches y pendientes, vale la pena detenernos un momento. No para descansar —aunque falta hace—, sino para mirar alrededor y reconocer que el cansancio no debe ser normal. Que merecemos una vida que no pese. Que la dignidad empieza por poder respirar sin culpa y sin miedo.

Porque una sociedad agotada no es una sociedad en paz. Es una sociedad que necesita ser escuchada.

*La Carreta por Eréndira Córdoba:

Eréndira Karina Córdoba, Secretaria de Finanzas de la Asociación de Comunicólogos y Periodistas de Querétaro, ACYPEQ y Directora General del Medio de Comunicación en Okey Querétaro y Okey Voz.

Eréndira Karina Córdoba

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