Cultura

Marzo, año nuevo para los mexicas

 

Marzo, año nuevo para los mexicas

Por: *Heidy Wagner Laclette

Antes de la adopción del calendario gregoriano y la influencia colonial, diversas culturas prehispánicas en México, como los mexicas, celebraban el año nuevo en marzo, coincidiendo aproximadamente con el equinoccio de primavera (cerca del 12 de marzo) para iniciar el ciclo agrícola. Aunque el calendario romano ya cambiaba al 1 de enero en el 153 a.C., la tradición de marzo persistió culturalmente en la región.

Marzo era un mes de suma importancia para los antiguos mexicanos, particularmente para los mexicas (aztecas) y mayas, principalmente porque marcaba el inicio del año nuevo, el equinoccio de primavera y el comienzo del ciclo agrícola.

Es importante decir, aunque las fechas varían según el estudio, muchas celebraciones sitúan alrededor del 12 de marzo el Año Nuevo Mexica (Yancuic Xīhuitl. Era un periodo de renovación, donde se celebraba la vida, las tradiciones y el inicio de un nuevo ciclo de 365 días.

Okey-Voz-Marzo

También este mes se relaciona con la Fundación de Tenochtitlan, históricamente, el 13 de marzo de 1325 es la fecha reconocida de la fundación de la gran Tenochtitlan, guiados por la señal de Huitzilopochtli: el águila sobre el nopal.
Con relación al equinoccio de primavera y agricultura, para los mayas, el 21 de marzo era crucial, ya que marcaba el descenso de Kukulcán (la serpiente emplumada), indicando el momento adecuado para la siembra del maíz. Era una época para hacer ofrendas a los dioses de la lluvia, como Chaac.

Por ello en marzo comienzan los ciclos religiosos y rituales, durante este tiempo, las celebraciones se enfocaban en la llegada de los dioses a la tierra y ritos a Huehuetéotl, el «Dios viejo» o Dios del fuego. La creencia en la «carga de energía» durante la primavera, especialmente en sitios arqueológicos como Teotihuacán, o la pirámide del Pueblito o incluso en la peña de Bernal, tiene sus raíces en este periodo de transición estacional.

Es decir, en el México antiguo, particularmente dentro de la cosmovisión mexica (azteca), el periodo que corresponde a marzo no era simplemente un mes del calendario, sino el inicio de una etapa fundamental de renovación, fertilidad y el comienzo de un nuevo ciclo agrícola.

Este tiempo se caracterizaba principalmente por: Tlacaxipehualiztli (La fiesta del desollamiento), marzo marcaba el inicio del segundo mes (o veintena) del calendario solar, conocido como Tlacaxipehualiztli, que comenzaba alrededor del 21 de marzo. Significa «ponerse la piel del desollado».

Esta costumbre, tiene que ver con la renovación agrícola y de vida, era una festividad consagrada al Dios Xipe Tótec («Nuestro Señor el Desollado»), una deidad relacionada con la primavera, la fertilidad de la tierra y la renovación de la vegetación.

Hablamos de marzo como el inicio de la Guerra Sagrada, este periodo marcaba también el inicio de las campañas militares («guerra florida») para obtener prisioneros de guerra. Los guerreros capturados eran sacrificados y la piel desollada simbolizaba la renovación de la tierra, similar a cómo el maíz se desprende de su cáscara al germinar.

Marzo

En cuanto a los rituales de purificación, se realizaban importantes sacrificios y danzas donde los sacerdotes usaban la piel de los sacrificados para pedir buenas cosechas y lluvias.

Aunque el calendario mexica no se alinea exactamente con el romano, la fiesta de Tlacaxipehualiztli coincidía con el equinoccio de primavera. Es decir, marzo representaba para los pueblos mesoamericanos la transición entre la sequía y la época de siembra, uniendo la agricultura con la espiritualidad y la historia fundacional.

En resumen, la celebración del año nuevo en marzo fue la norma ancestral indígena (especialmente azteca) basada en ciclos naturales, no una fecha de inicio de adopción, siendo desplazada paulatinamente por el calendario occidental tras la conquista.

Facebook: Heidy Wagner Laclette
Cronista Honoraria del Municipio de Cadereyta de Montes.