No culpemos a las «amigas». La Carreta

Dicen colectivos de «feministas» que no culpemos a las «amigas». La Carreta por Eréndira Córdoba

Un suceso que ha conmocionado al país entero es la desaparición de una joven en el estado de Nuevo León, lo que era una convivencia entre chavos, se ha convertido en una pesadilla para sus padres y familiares.

Lamentablemente este hecho no es aislado, el país entero atraviesa por dos constantes, primero la escasa cohesión familiar y por otro lado, las autoridades; las leyes que en ocasiones son tibias e insensibles con las víctimas o con las personas que se encuentran en riesgo.

Como padres de familia, caemos en el exceso de confianza, creemos conocer a nuestros hijos y damos por hecho una madurez emocional que ni siquiera conocemos, no los sondeamos constantemente, ya sea por falta de tiempo o cansancio resultado de jornadas extensas de trabajo, o porque simplemente es lo más cómodo.

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No conocemos a sus amigos ni los temas de los que hablan, no conocemos sus modas o sus tendencias, vivimos juntos, pero no convivimos. En ocasiones ni siquiera tenemos presentes cuales son sus inquietudes, sus miedos, otras veces ni sabemos si tienen una vida sexual activa o si consumen drogas o alcohol.

Efectivamente los tiempos han cambiado y mucho. Y sin dudas somos el resultado de nuestras decisiones.

Cuando llegan a pedir permiso, como padres deberíamos saber con quien van, a quienes verán, cómo regresarán a casa o si es necesario ir a recogerlos, es mil veces mejor cansarnos en esperar a que salgan, a cansarnos de buscarlos.

¿Qué pasó con Debanhi , qué fue lo que faltó o sobró? ¿Qué se supone que debería de suceder si te vas de fiesta con tus amigas en una noche cualquiera? La respuesta es nada, no debería pasar nada. Ni en esa situación ni en ninguna otra, deberíamos salir a las calles sin miedo y seguros de volver; nada más».

La pregunta obligada es ¿La culpa es de las amigas o es de quién pudo habérsela llevado?.

Las presuntas amigas que acompañaban a la joven, incapaces por su experiencia, dudosas de tomar decisiones, miedo a las consecuencias, la incertidumbre de haber insistido más, el confiarse de que todo estaría bien, si pasó que la dejaron a propósito o no, eso no importa, el hecho es que Debanhi no está y finalmente ellas no son las tutoras de nadie y en toda historia… hay muchas versiones.

Los culpables somos todos, que vamos saliendo de una pandemia de una manera insensible, dolida e incluso resentida. Gente peleándose a golpes por un lugar del estacionamiento, otros abusando de menores de edad, otros burlándose de las figuras de autoridad, en fin, esta lista es interminable.

Cabe señalar que con la desaparición de Debanhi, suman en el primer trimestre del 2022 por lo menos 18 mujeres sin localizar en Nuevo León.

¿Cómo sociedad, qué aprenderemos de todo esto?

Las generaciones pasadas recibimos otra educación y la presencia de valores, estos sin duda, ya se perdieron al pasar de los años. Por comodidad e indiferencia no los pasamos a nuestros hijos, es más fácil pensar que la propia vida los eduque.

Papás y tutores: ¡Busquemos a nuestros hijos en vida!

amigas amigas 

 

 

Eréndira

La Carreta por Eréndira Córdoba

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