Columnas

“La última página”

“La última página”

Por: Raúl Franco Estrada

Jueves 10 de septiembre del 2026

«Hay quienes quisieran que todo fuera diferente y viven denostando, vituperando, descalificando, frustrados y enojados, puede que tengan razón, sin embargo, qué hacen para cambiar la realidad, empezando por ellos mismos». Luar Ocnarf.

Puede que en ocasiones me cueste trabajo iniciar un escrito, porque pretendo que mis ideas y sentimientos sean lo más lógico, adecuado y consiente, puede que piense demasiado en que quien me lea este de acuerdo y no me cuestione, por eso posiblemente tarde, puede que también en mi propia incongruencia no decida que debo refrendar lo que propongo siempre, ¡ser uno mismo!

Efectivamente, debo retomar lo que promulgo, ser uno mismo sin importar que estén de acuerdo o me entiendan los demás, eso sí, siempre con respeto y educación, porque no hay peor cosa que el querer imponer razones o criterios ya sea por jerarquía, levantando la voz o insultando, eso nunca espero hacerlo.

De tal forma que mis temores puede que sea por la posibilidad de que esta sea mi última página, sí, porque la única certeza de este instante es este momento en el cual escribo la presente y que espero concluir satisfactoriamente.

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La última página, esa hoja en blanco de nuestras vidas que siempre está ahí esperando que garabateemos algo sin importar que sea trascendente, sin esperar que se le llene obligadamente de flores y besos, -ojalá que la vida fuera miel sobre hojuelas o color de rosa-, al igual nuestras páginas están salpicadas de descargas negativas, frustración, coraje, desanimo, en fin.

Simplemente espera, esa página en blanco, que la machemos con los sentimientos y emociones que la oportunidad del día nos presenta y deseando realmente no sea la última página.

No hay quién pueda afirmar saber lo que escribirá en su última página, de entrada, no conocemos la cantidad de páginas de nuestro libro, texto o volumen, como quieran llamarlo, ni siquiera quien toma la decisión valiente o cobarde, según la óptica de cada quien, de escribir drásticamente su última página.

De manera lógica y por circunstancias naturales, propias del tiempo vivido de cada quien, se presume que nuestro libro de la vida está próximo a cerrarse a sabiendas de que la última página será necesaria y así empastarlo con uno de tantos capítulos para quienes en la lectura del recuerdo lo coloquen en el estante de sus propias vidas. Por supuesto el empastado no nos toca, mmmm.

Ciertamente, entre la decisión personal y la natural existen un sinfín de posibilidades de que la última página de infinidad de seres humanos se cierre de manera singular, incluso inesperada, prematura y la posibilidad de escribir una magnífica obra de vida se vea truncada sin razón; dicen los creyentes “porque así estaba escrito y así Dios lo dispuso”.

Son el hambre, la guerra, la violencia, la sinrazón, la enfermedad, etc., las plumas que escriben la última página en libros que no les corresponden, en textos ajenos a sus intereses mezquinos y perversos; páginas con posibilidad de sumarse a otras para formar parte del gran acervo de la humanidad que lucha por construir y proponer, páginas que en el imaginario quedarán como una aspiración de quien sabe qué, pues jamás conoceremos a sus autores en su esencia de sentimientos y emociones y que tan determinantes pudieron ser para que las cosas fueran diferentes.

Sin embargo, esa última página no escrita por ellos puede ser determinante para que los demás tomemos conciencia de la importancia que tuvo su vida en el horror, lamentación y frustración que nos provoca que otros sin asomo de pudor arranquen su última página.

última página

No tengo certeza de que este escribiendo mi última página, realmente no lo sé, espero concluir la presente y poder seguir viviendo expresando mis emociones y sentimientos, sin lastimar o herir, sin ofender o denostar irracionalmente, espero tener el tiempo para pedir perdón a quienes se hayan sentido ofendidos por mis palabras o acciones, espero tener poco de que arrepentirme, porque es mentira, como algunos expresan: “no tengo nada de que arrepentirme” -¿qué no tenemos?, para reflexionar-, sí, espero poder escribir mi última página satisfecho de haber vivido.

Por lo pronto mi página de hoy, a pesar de ser reiterativo, quiero escribirla sintiéndome como siempre, harto y estúpidamente romántico, creyendo en la humanidad y que a pesar de todo siempre seguirá, seguiremos, luchando por que las cosas sean diferentes, que en esta casa que llamamos mundo, estará el pensamiento anónimo: “… la sangre no hace a la familia, el amor hace la familia”.

Si esta es mi última página, quiero seguir escribiendo a pesar de las diferencias y respetando las opiniones de los demás por absurdas que me parezcan, que mis debilidades no me superen y sean mis fortalezas las que me permitan seguir adelante para poder continuar escribiendo en las páginas que resten de mi libro próximo a cerrarse.

“Seguimos deteniéndonos y solo deseando hacer, sí, solo deseando sin intentar”

Que la última página, de Usted, mía, de todos, la podamos escribir agradeciendo a la vida por la oportunidad de haberla vivido.

 

 

 

 

 

 

Lic. Raúl Franco Estrada.Lic. Raúl Franco Estrada.

Diplomado en Políticas Públicas, Analista político y social, amplia experiencia en el sector privado y los tres niveles gubernamentales tanto en comunicación social, Dirección, capacitación y resolución de conflictos. Conferencista sobre Desarrollo Humano, Relaciones laborales y sociales.
Autor del Poemario Hojas sueltas; relatos como A una niña, Sueño, Romántico, y otros.

Colaborador en medios digitales y columnista de «EXACTO DE MÉXICO»