Origen de los diarios personales
Origen de los diarios personales
Por: Heidy Wagner Laclette.
Desde la invención del papel y las libretas ha habido dietaristas (término que se refiere a una persona que escribe un dietario, que es un libro donde se anotan hechos o sucesos notables, similar a un diario. El término también puede designar a alguien que escribe un diario personal o un libro de contabilidad diario. Por ejemplo, Joan Fuster y Josep Iborra son citados como dietaristas en la literatura.
Hablamos de escribientes metódicos, regulares como relojes, que anotaban su día a día, cuaderno tras cuaderno, obstinados a través de los siglos. Cronistas que, más allá de confesarse y desfogarse, inmortalizaban la época en que vivían, y en sus libretas preservaban el mundo de ayer para las generaciones venideras.
Primero fueron los prohombres de la sociedad –siempre hombres–, políticos como Samuel Pepys o aristócratas como el barón de Maldá, pero con la alfabetización generalizada cualquier persona ha podido explicar el mundo, su mundo. En nuestros días hay millones de dietaristas anónimos, y las estadísticas señalan que son mayoritariamente mujeres.
La historia de los diarios personales en México se remonta a la época virreinal, con ejemplos tempranos que mezclan lo personal con la crónica de eventos, aunque el concepto de diario como género literario se consolidó más tarde.
Ejemplos notables incluyen el de Ignacio Manuel Altamirano, se publicaron fragmentos de su diario bajo el nombre de «Páginas íntimas» en la revista Historia Mexicana en los años 50.
Los diarios son considerados fuentes valiosas para el historiador, ya que revelan los pensamientos, sentimientos y visiones personales de la época, de una manera que los medios de comunicación de masas a menudo no logran.
Guillermo Prieto (1818-1897), además de ser un prominente escritor, poeta y político liberal, dejó un importante legado en sus obras autobiográficas, que son una fuente invaluable para la historia del siglo XIX mexicano.
Además de Viajes de Orden Suprema, Guillermo Prieto publicó Memorias de mis tiempos, en varios volúmenes. Estas memorias, que abarcan desde 1828 hasta 1853, relatan anécdotas y experiencias de su vida y de la vida nacional, funcionando como un testimonio detallado de la época, incluyendo su servicio en los gobiernos de Mariano Arista, Juan Álvarez y Benito Juárez.
Otros personajes que escribieron textos personales o memorias que arrojan luz sobre la historia de México incluyen: Federico Gamboa (1864-1939): Este novelista y diplomático escribió un diario personal detallado, que se considera una fuente importante para el estudio de la vida social y política del Porfiriato y la Revolución Mexicana.
Matías Romero (1837-1898): Político y diplomático liberal, colaborador de Benito Juárez, cuyo Diario personal, 1855-1865 ha sido publicado y ofrece una visión interna de los eventos cruciales de la Guerra de Reforma y la Intervención Francesa.
Agustín M. Chávez: Ingeniero que también mantuvo diarios personales que han sido estudiados por su valor histórico y su perspectiva sobre los avances científicos y la vida cotidiana de su tiempo.
Frida Kahlo (1907-1954): Aunque más conocida por su arte, su diario personal, ilustrado con dibujos y acuarelas, es una ventana íntima a sus pensamientos, sufrimientos y su relación con Diego Rivera y el arte mexicano.
El registro del diario personal más antiguo es el de Marco Aurelio, un emperador romano, que escribió sus «Meditaciones» en el siglo II d.C.. Sin embargo, el concepto de llevar un registro cronológico de la vida cotidiana se remonta incluso a la Antigüedad Clásica, donde se encontraron en Persépolis (c. 320-150 a.C.) los primeros indicios de esta escritura en tablillas de arcilla.
Otros diarios antiguos, son el de Li Ao un escritor y filósofo chino que escribió sobre un viaje que hizo con su esposa en el año 809 y el de Akenatón, algunos historiadores sugieren que este faraón (murió alrededor de 1336 a.C.) también conservó uno, aunque no se han conservado fragmentos completos.
Ahora bien, el Diario de Ana Frank es el más famoso del mundo, reconocido por su profundo impacto histórico y humanístico como uno de los testimonios más leídos sobre el Holocausto.
Ana Frank escribió el diario durante los dos años que estuvo escondida con su familia en Ámsterdam, y su publicación póstuma por su padre cumplió su sueño de ser escritora. El libro ha sido traducido a más de 75 idiomas, vendido más de 25 millones de ejemplares y es considerado un símbolo de la esperanza y la promesa perdida de los niños que murieron en el Holocausto.
En plena era tecnológica, también es importante considerar la utilidad de un diario personal en un proceso legal, en el esclarecimiento de un hecho delictivo, es decir, un diario personal puede servir como evidencia en crímenes si contiene información relevante para el caso y es obtenido de manera legal.

La decisión final sobre su admisibilidad y valor probatorio recae en el juez o tribunal, quienes valoran su pertinencia, legalidad e idoneidad, tomando en cuenta estos puntos clave:
Admisibilidad: Un diario puede ser admitido como prueba si los hechos o anotaciones que contiene son pertinentes para esclarecer eventos relacionados con el delito.
Legalidad en la Obtención: La forma en que se obtiene el diario es fundamental. Si se incauta mediante una orden judicial válida o durante un registro legal, es más probable que se considere admisible.
Las pruebas obtenidas de forma ilícita (por ejemplo, mediante la violación del derecho a la privacidad sin autorización judicial) pueden ser excluidas del proceso.
Valor Probatorio: Un diario normalmente se considera un registro histórico de eventos o pensamientos contemporáneos, lo que puede darle autenticidad. Sin embargo, su contenido será valorado en conjunto con otras pruebas. Las entradas pueden usarse tanto a favor del escritor como en su contra (como una confesión o un indicio).
Contexto y Autenticidad: Para que el diario tenga peso, se debe demostrar su autoría y que las anotaciones son un relato veraz de los hechos, no solo especulaciones o ficción.
Derecho a la Intimidad: Existe un derecho a la privacidad, por lo que el acceso a un diario personal requiere un equilibrio entre la investigación del crimen y la protección de los derechos individuales. Una orden judicial suele ser necesaria para acceder a dicho material.
En resumen, aunque no existe una prohibición absoluta para usar un diario personal como evidencia, su uso está sujeto a estrictas normas procesales para garantizar que la prueba sea lícita, pertinente y que se respete el debido proceso.
Por: Heidy Wagner Laclette
Licenciatura en Derecho por el ISES, gano el Premio Estatal de Periodismo 2022, es colaboradora en Stereo Cristal 101.1fm a través del Cristal de Karly, columnista en Diario de Querétaro y varios medios digitales de comunicación.


