Columnas

La primera marcha nacional. ¿Qué sigue?

La primera marcha nacional. ¿Qué sigue?

Pulso, Por Andrés González Arias.

Miércoles 19 de noviembre del 2025

¿La presidenta Claudia Sheinbaum habló a solas con el ex presidente Andrés Manuel López Obrador?

¿Desde cuándo no lo hacen?

¿Trataron el tema de la manifestación del sábado pasado?

Eso, solo ellos dos lo saben.

De esa marcha primera, de alcances nacionales, hay más dudas que respuestas.

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Lo cierto es que, por primera vez en la historia del país, bastaron uno cuantos días a la Generación Z para armar esa marcha. 40 días para ser exactos.

Y lo hicieron sin un solo centavo, sin pagar grandes desplegados en los medios ni escritos ni electrónicos, porque utilizaron solo las redes sociales.

Pero si por el oficialismo no hay explicaciones, si se tienen y en abundancia por la generalidad de los participantes.

Los reclamos – ingredientes – se pueden resumir en tres: Inseguridad generalizada en casi todo el país; violencia galopante e impunidad.

Y de todas hay no solo indicios, sino abundancia.

La plancha del Zócalo fue abordada ese día por cerca de 150 mil personas. Y lo mismo había jóvenes, hombres y mujeres, que personas de edad intermedia y adultos mayores.

Pero se convirtió en nacional cuando se sumaron contingentes de, al menos, otras 55 ciudades de todo el país.

Estaban ahí jóvenes de la Generación Z, pero también había transportistas, agricultores, médicos, trabajadores del Poder Judicial, los del Movimiento del Sombrero y, en fin, de las distintas gamas y sectores que conforman la sociedad mexicana.

Lo que más sorprendente fueron las respuestas que a partir del lunes, ha dado la presidente en las mañaneras.

Pareciera que está defendiendo a los narcos – por algo le pusieron en el muro «narco gobierno»- y no al pueblo que estaba en la explanada del Zócalo. Era una autocracia pasiva.

Esta marcha la detonó – ni que – el asesinato de Carlos Manzo, el expresidente de Uruapan asesinado el 1 de noviembre.

De lo que no hay duda alguna es que esta marcha estuvo formada por múltiples sectores de la ciudadanía, fue espontánea y totalmente pacífica.

Y sí, ésta la integraban familias completas – sin niños, naturalmente – personas mayores, adultos de todas las edades, profesionistas de la generalidad de las profesiones, grupos de vecinos, ciudadanos sin estructuras corporativas y, todas ellas, sin coloración partidista. No ondearon banderas ni del PRI, ni el PAN ni de MC. Ciudadanos comunes y corrientes, como usted, como yo.

Eso sí, abundaron las banderas nacionales, como también los «vivas», los mueras o los «fuera».

Los vivas fueron para México; los mueras para Morena y los fuera para la presidenta.

El ambiente fue pacífico, hasta el momento de un grupo infiltrados, esbozados – no era más de 40 – que llegaron a atirantar la situación. Atacaron con escaleras las vallas, trataron de derribarlas y, lógico, fueron agredidos por los granaderos que se defendían, porque no solo defendían el Palacio Nacional, sino sus vidas.

De esta trifulca, el número de lesionados fueron 29, entre estos 8 policías, y el resto fueron 21 de los esbozados, que fueron detenidos y entregados a la FGR. La obligación de esta es investigarlos para saber quién o quiénes los mandaron.

El primer resultado que arrojó esta marcha nacional fue la inconformidad generalizada de la ciudadanía y, desde luego, de la presidenta.

Con la colocación de la valla, se estaba enviando el primer mensaje: temor a que llegaran al interior del Palacio Nacional.

Empero, el operativo en sí también enviaba otro mensaje, porque estuvo preparado para inhibir, no tanto para proteger.

Además, antes de la llegada al Zócalo, se habían colocado obstáculos de concreto que impidieron que llegara más gente a este lugar. Miles de personas se detuvieron o, de plano, se regresaron. A lo lejos, se alcanzaban a ver los focos de violencia, incitada por los citados encapuchados, con un claro mensaje de inhibir los accesos.

Desde lejos, en los lugares donde estaba la gente que le pensó en continuar, se veía como volaban botellas, piedras, objetos encendidos – según las imágenes difundidas por las redes sociales – pero también cohetones de alto impacto.

Y vuelven a saltar con esto varias preguntas: ¿Sabían de estos los granaderos o los mandaron como carne de cañón? Y estos tuvieron que responder con gases lacrimógeno porque estaba en juego su vida. ¿Fueron estos, parte de una maniobra sembrada?

La violencia, venga de donde venga, siempre será reprobable.

primera marcha

Ahora, ¿Qué es lo sigue?

Por lo pronto, la respuesta de la G-Z es armar – para ver si ahora si el oficialismo capta el mensaje central – otra marcha, como réplica de la primera y que se realizará pasado mañana, justo el 20 de noviembre y a la misma hora en que se esté llevando a cabo el Desfile de la Revolución.

¿Habrá desfile? Porque, tal vez y según lo dio a entender la presidenta, este se podría suspender.

Esto, creo yo, apenas empieza. Y son como las guerras, se sabe cómo inician, pero se desconoce como acaban.

La pregunta central es ¿Eventos de esta naturaleza, que tanto influirán en la elección del 27?

Solo el voto ciudadano y en esa fecha, dará la respuesta.

Andres-GonzalezAndrés González Arias

Periodista de toda la vida, egresado de la escuela Carlos Septién García, catedrático en la Universidad de Guanajuato, analista político en radio y prensa escrita, además de Premio Estatal de Periodismo en el 2000.

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