Detener el ciberbullying nos requiere más humanos.
Detener el ciberbullying nos requiere más humanos.
”Reconocer” Por: Luisa Leticia Pérez Medina
Martes 18 de noviembre del 2025.
Detener el ciberbullying no es un acto de magia. Es un ejercicio de memoria y de valentía. La tecnología ha cambiado la forma en que nos relacionamos, pero también la manera en que nos herimos. Y aunque nos guste culpar al algoritmo, hay algo más profundo detrás: lo hemos permitido.
Hemos convertido la burla en entretenimiento. La captura de pantalla en arma. El silencio en complicidad. El conflicto ya no se resuelve entre dos: se expone, se comparte, se comenta, se celebra o se ignora. Y mientras tanto, la dignidad se vuelve un costo asumido, una variable natural del entorno virtual.
Pero siendo honestos, no podemos detener lo que no estamos dispuestos a ver de frente. Para frenar el ciberbullying no bastan campañas con hashtags o discursos emotivos que se olvidan al terminar la jornada. Se detiene cuando lo reconocemos no solo como un problema ajeno, sino como una posibilidad dentro de lo que elegimos hacer o permitir cada día.
Detenerlo entre todos implica una palabra que parece estar en desuso: confianza. Y no hablo solo de confiar en el otro, hablo de confiar en uno mismo para hacer lo correcto cuando nadie mira, para decir “esto no está bien” aunque los demás rían, para tomar distancia de una pantalla que destruye. Para poner límite a una conversación que lastima.
Sabemos que la prevención no es algo que se grita, sino que se construye. Desde lo cotidiano, desde lo íntimo. Desde esa conversación honesta que nos debemos antes de que el daño llegue. Hablar de lo que vemos, de lo que sentimos, de lo que nos inquieta. Y entender que es imposible denunciar si no hay confianza en quien escucha.
El que agrede, el que calla, el que comparte, el que observa, el que acompaña. Todos tenemos una pieza de lo que ocurre. Nadie es testigo inocente. Y nadie es tan ajeno como para asumir que “no es mi problema”.
Porque a veces detener el ciberbullying no es apagar el dispositivo, sino encender la conciencia.
Es recordar que la humanidad no se actualiza con un clic, pero se degrada cuando se repite el daño sin cuestionarlo.

Aquello que no se confronta, se normaliza. Aquello que se normaliza, se repite.
Y aquello que se repite, termina creyéndose inevitable.
Pero no lo es.
Soy Leticia Pérez, instructora de Informática en ICATEQ Plantel San Juan del Río. Y creo que no se trata de tener miedo a la tecnología, sino de no perder la capacidad de reconocer al otro cuando está en riesgo.
“Reconocer”
Mtra. Luisa Leticia Pérez Medina, profesora en ICATEQ, plantel San Juan del Río, Querétaro, Desde la frontera entre pantallas y cuerpos, entre aulas y redes, entreteje los hilos de la tecnología y la sociedad con la fe de dejar, en cada lector, una chispa de reflexión sobre cómo habitamos el internet.
Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión del Portal que lo replica y pueden o no, coincidir con las de los miembros del equipo de trabajo de El Municipal Querétaro., quienes compartimos la libertad de expresión y la diversidad de opiniones compartiendo líneas de expertos.
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