Protagonismo y otras formas de buscar atención

El afán de protagonismo: una cualidad perjudicial

Si bien es importante que seamos los protagonistas de nuestra vida, ¿hasta dónde estarías dispuesto a llegar para llamar la atención de los demás?

El afán de protagonismo: una cualidad perjudicial

Todos tenemos un amigo o un compañero del trabajo al que le encanta ser el centro de atención. Son personas que suelen distinguirse por extrovertidas o el alma de la fiesta. Sin embargo, este comportamiento no siempre es una característica positiva.

Así, resulta fundamental aprender a encontrar el equilibrio, ya que a pesar de ser positivo convertirnos en los protagonistas de nuestra propia historia y tomar las riendas de ella, esto también puede convertirse en un rasgo negativo si buscamos este protagonismo imponiéndonos sobre los demás, pasando por encima de la voluntad de otros y minimizando sus deseos, necesidades y emociones.

Afán de protagonismo en la infancia

Para empezar, este rasgo puede aparecer desde que somos niños, tal vez en un inocente afán competitivo o intentando suplir una carencia de atención. En estos casos se recomienda que sean los padres y los cuidadores quienes enseñen a los niños a ser pacientes, a esperar su turno para hablar o jugar y a compartir el tiempo, los juguetes y la atención adulta con otros pequeños.

Así mismo, es importante enseñarles que ser competitivos no siempre es bueno y que debemos aprender a reconocer en los demás sus talentos o logros, y no solo querer compararlos con los propios. De esta forma, enseñar a los niños a no sentir envidia de los demás se puede convertir en una estrategia para que no lleguen a la adolescencia y a la adultez reclamando ser siempre el centro de atención.

Por supuesto, es fundamental brindarles a los niños afecto, atención y cuidados. Dedicarles tiempo de calidad que les diga que son importantes les ayudará a crecer seguros y con una fuerte autoconfianza.

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Entre el afán de protagonismo y el trastorno histriónico de la personalidad
Aunque no siempre las personas que buscan atención en exceso cumplen los criterios diagnósticos asociados al trastorno histriónico de la personalidad, sí es verdad que esta búsqueda de protagonismo es un rasgo que caracteriza a las personas con esta condición.

El trastorno histriónico de la personalidad suele empezar a manifestarse en los primeros años de la vida. De manera general, las formas de llamar la atención en este cuadro clínico se centran en aspectos como los gestos, la vestimenta, la exageración y el dramatismo. Así mismo, son tendientes a los cambios repentinos de estado de ánimo y, por supuesto, a la expresión desbordada de estas emociones cambiantes.

Sumado a lo anterior, tienen una necesidad muy grande de ser aprobados, aceptados y reconocidos. Son personas que cuentan con habilidades sociales reconocidas para atraer el interés de los demás, motivo por el que son percibidas como personas atractivas y divertidas. En la primera impresión, parecen muy motivadas y entusiastas.

No obstante, también suelen expresar malestar y no sentirse a gusto cuando no son el centro de atención. Casi de manera constante, buscan monopolizar las conversaciones y hacerlas girar sobre ellos o sobre los temas de su propio interés. Aunque en apariencia parezcan personas ególatras y vanidosas, realmente suelen tener una autoestima muy frágil.

El “sadfishing” y otras formas de buscar atención
Recientemente, se ha hecho popular en las redes sociales el término sadfishing, que hace referencia a una práctica en la que se comparten vivencias tristes o problemas emocionales con el único propósito de llamar la atención. Aunque suele usarse principalmente al hablar de celebridades, parece que se ha extendido a la población en general, particularmente entre el público adolescente.

Se trata de una forma de ganar protagonismo apelando a la compasión y a la empatía de los usuarios de las redes sociales. Sin embargo, resulta muy difícil determinar si se está llamando la atención desde el victimismo o si es una forma genuina de plantear un debate sobre problemáticas de salud mental, como la ansiedad, la depresión o el suicido.

La necesidad de afecto en el afán de protagonismo
En cualquier caso, el afán de protagonismo parece estar ligado a fuertes carencias afectivas. El deseo constante de llamar la atención puede tener como base una necesidad de recibir cariño, atención y reconocimiento que tal vez no fue debidamente satisfecha durante la infancia.

Por lo tanto, si tú o alguien cercano a ti tiene este tipo de comportamientos, puede resultar útil buscar ayuda profesional.

Y, por último, no olvides que los vínculos afectivos sanos suelen ser horizontales y recíprocos, es decir, hay un equilibrio entre la atención que se da y la que se recibe.

Por psicóloga Helena Sutachan. La Mente es maravillosa. Foto ilustrativa