Cómo leer un libro si no te gusta leer

Aunque leer es una actividad que la mayoría de personas hacen diariamente, algunos no lo disfrutan y son pocos a los que sí les gusta leer.

No te sientas mal si no te gusta leer: no estás solo. De hecho, el número de personas que no leen libros se ha triplicado desde 1978, y más o menos un cuarto de los adultos mexicanos no han leído un libro en el último año.

Quizá te obligaron a leer libros aburridos en el trabajo o la escuela, o quizá no has encontrado un género particular que te guste. Podrías encontrar que explorar unos cuantos géneros te ayuda a encontrar un tipo de libro que disfrutes.

También puedes aprender técnicas para terminar un texto estratégicamente, incluso si te interesa.

Elegir un libro por placer

Elige leer material que disfrutarás. A muchas personas les gusta leer “los clásicos”, pero este podría no ser el material de lectura que a ti te guste y podría quitarte las ganas de leer. Elige un material de lectura que te guste y pueda animarte a leer.

Busca una variedad de géneros, como biografías de celebridades, novelas románticas, novelas que no sean ficción y novelas gráficas u obras ficticias.

Pídele a tus amigos y familiares que te sugieran libros que ellos disfrutaron leer. Es probable que a ti también te gusten.

Probablemente disfrutarás de un par de géneros de lectura distintos. Por ejemplo, te podría gustar leer novelas románticas un día y novelas gráficas al siguiente. No te clasifiques en un solo tipo de lectura: ¡date la oportunidad de explorar el amplio mundo de la lectura!

Ve a una librería real.

Las librerías con locales físicos tienen varias ventajas respecto a realizar búsquedas en línea. En primer lugar, puedes caminar por los pasillos y elegir cualquier cosa que te llame la atención.

Es más probable que descubras algo emocionante cuando puedes ver lo que está frente a ti, en lugar de tener que saber qué buscar. La mayoría de librerías también permiten que te relajes y leas en su cafetería o área de descanso, así que puedes darle una “vista previa” a un libro antes de comprarlo.

Además, los empleados de las tiendas por lo general “aman” los libros y gustosamente te darán recomendaciones. Por ejemplo, si normalmente no te gusta leer, pero realmente te gustó “Los juegos del hambre”, un empleado de la librería podría recomendarte otros libros que también te podrían gustar.

Recuerda que no serás sometido a un examen.

Algunas personas han aprendido a odiar la lectura porque en la escuela tenían que leer solo para ganar exámenes, y nunca han hecho una conexión emocional con el material.

 Si solo estás tratando de determinar qué te gustaría leer, recuerda que este no es un examen y no lo “perderás” si no disfrutas de un tipo de libro en particular.

Tampoco es una competencia.

El hecho de que te guste un tipo de libro no significa que eres “mejor” que alguien más. Una persona que hace alardes de que le encantó el libro “Ulises” de James Joyce no es por naturaleza una persona superior. Y de hecho, bastantes personas mienten acerca de haber leído libros “clásicos”; el 65 % de las personas admiten que han afirmado haber leído un libro “importante” cuando no lo han hecho.

Lee cosas que te parecen interesantes y agradables y no permitas que nadie te haga sentir mal por aquello que te gusta. Los escritores populares como John Grisham y James Patterson podrían no ser Charles Dickens, pero muchas personas disfrutan sus obras.

Busca otros medios que no sean libros. Así como no debes limitarte a un género de lectura, prueba distintos medios para leer. Desde revistas hasta libros, tabletas y lectores electrónicos, existen muchos medios distintos entre los que puedes escoger.

Si no te gusta leer libros, prueba con publicaciones más pequeñas, como revistas o periódicos. Hacer que la lectura sea manejable puede motivarte.

Si viajas mucho, prueba usar un lector electrónico o tableta. Esto puede ayudarte a pasar el tiempo sin tener que cargar con libros pesados o revistas en tu viaje.

Únete a un club de lectura.

Leer no tiene que ser una tarea solitaria o aburrida. Unirte a un club de lectura puede ser una forma divertida y social de disfrutar distintas clases de lectura con familiares o amigos.

Ver cómo se desarrolla una historia y hablar sobre ella puede ser una motivación poderosa para hacer que muchas personas empiecen a leer, y también hará que la lectura sea más agradable.

Combina la lectura con otras actividades agradables como disfrutar de una comida o beber una copa de vino.

Ten en cuenta que con un club de lectura no necesariamente te gustarán todas las elecciones de libros. Siempre puedes optar por no leer el libro o sonreír y resistir hasta que elijan algo que te guste.

Escucha audiolibros.

Si verdaderamente no te gusta leer, escucha audiolibros. Estos a menudo cuentan con la participación de actores de voz, así que resultan dramáticos e interesantes. Los audiolibros pueden ayudarte a disfrutar de los libros sin tener que hacer ningún tipo de lectura física. También pueden ser una buena opción si viajas diariamente al trabajo.

Podrías tener que hacer algunos intentos antes de encontrar un género de audiolibros que te guste. Siempre puedes apagar un audiolibro si no te gusta y probar uno nuevo.

Las bibliotecas públicas a menudo ofrecen una selección de audiolibros que puedes elegir sin costo. También puedes unirte a un servicio de suscripción, como Audible, que te permite recibir un audiolibro gratis todos los meses por una pequeña cuota.

Estudios han demostrado que escuchar libros ofrece básicamente los mismos beneficios intelectuales que leerlos. De hecho, algunas personas aprenden mejor al escuchar que a través de los estímulos visuales.

Tómate tu tiempo.

Si lees por placer, no hay presión para que termines rápido. Tómate tu tiempo mientras lees el texto para ayudar a asegurarte de que disfrutes por completo la lectura de tu elección.

Divide la lectura de tu elección en páginas, capítulos o secciones. Si sientes que tienes que hacer que tu texto sea más manejable, divídelo en partes digeribles. Por ejemplo, podrías decir “Voy a leer 5 páginas”. Ve si puedes hacer eso y continúa si así lo quieres. Sino, deja la lectura para otra ocasión.

No te obligues a leer.

Podrías hacer que leer sea menos agradable si te obligas a hacerlo por expectativas personales o sociales. Si no te presionas a leer podrías descubrir que realmente te gusta leer; también podrías descubrir el género de tu preferencia.

Coloca distintos materiales de lectura de manera aleatoria en tu casa u oficina. Esto podría animarte a que elijas algo para leer cuando estés aburrido en lugar de ver televisión o hacer otras actividades.

También puedes llevarte tus materiales de lectura cuando estés de vacaciones, a una piscina o un parque de diversiones, o cuando viajes al trabajo por la mañana. Tener ahí el material te podría entretener cuando estés aburrido o necesites una distracción.

Lee en momentos relajantes.

No leas cuando te sientas estresado o cuando vayas de prisa. Leer en los momentos en los que estás relajado puede ayudar a que tu cerebro lo relacione con algo placentero en lugar de con una tarea.

Estudios han demostrado que un contexto positivo y relajante puede motivar a las personas a que lean.

Por ejemplo, podría ser una buena idea que mantengas algunos materiales de lectura junto a tu cama. Puedes verlos antes de dormir si quieres. Asegúrate de que el material sea distinto —como una revista y un libro— para que puedas leer algo según tu estado de ánimo.

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