Descubre historias de papás entre las líneas

Repasamos algunos libros que se han escrito sobre las  historias de relaciones filiales.

Quizá una de las anécdotas más enternecedoras sobre la paternidad y la literatura es la que narra el escritor Ray Bradbury en su libro Zen: el Arte de Escribir. En ella, el poeta de la ciencia ficción, recuerda que él y su papá fueron “realmente grandes amigos hasta muy tarde”. Así, las historias que su progenitor le contaba, le dieron a Brad-bury sus primeras clases de escritura y amor.

Esas clases pueden apreciarse en su cuento El Marciano, relato que aparece en Crónicas Marcianas (Minotauro, 2020). En él, el viejo La Farge se reencuentra con su hijo Tom, alucinación extraterrestre más que fantasma, un recuerdo que el cansado hombre protegerá a toda costa.

El Viaje

Las figuras paternas han sido siempre símbolo de protección. No es sorpresa que muchas de las personas que caminan por las calles solitarias de la actualidad sean padres de familia que van a trabajar o a comprar la comida: siguen a pesar del Apocalipsis, y ese es el tema de La Carretera (DeBolsillo, 2012), de Cormac McCarthy.

El inquietante libro relata a través de una prosa suinosa y opresiva el siniestro destino de un padre y su hijo, dos seres anónimos que se dedican a vagar por un mundo que agoniza debido a un cataclismo que terminó con la mayor parte de la civilización humana. La Carretera, libro ganador del Premio Pulitzer, es una de esos amargas obras que se atreven a mirar de manera cruda las cavernas y los agujeros de la oscura alma de la humanidad.

Tal parece que los caminos, o los viajes, tienen algo que une a las familias de dos, como lo demuestra la búsqueda que hizo Telémaco en pos de su padre Ulises, en La Odisea.

Probablemente es el paso fugaz por una tierra en la que no se pueden echar raíces las que hacen que los lazos familiares se refuercen, crezcan o maduren con mayor rapidez.

Como lo desmuestra Nuestra Parte de Noche (Anagrama), 2019, otro gran libro que utiliza los viajes para hablar sí, sobre las relación de un padre y un hijo, pero también de los terrores del mundo moderno.

La novela, autoría de la argentina Mariana Enríquez, es un libro monstruoso en más de un sentido, ya que en sus casi 700 páginas cuenta la odisea de Juan y Gaspar, papá e hijo. Personas más cazadas que perseguidas, en la Argentina de la dictadura peronista. Una lectura social sobre la que pesa el terror sobrenatural de un dios monstruoso e indescriptible que se hunde en las dos vidas que guían al lector en el terrible viaje hacia el fin de sus días.

Así, nuevamente, los viajes y el final toman el punto de vista de un papá ante su hijo. En esta ocasión bajo el título de El Tren de Hielo y Fuego (Ediciones Cybermonde, 2001), escrito por Ramón Chao, padre de Manu Chao, reconocido líder de la banda Mano Negra. “Un diario casi una novela que relatan el asombroso experimento realizado con la realidad misma”, como lo define el mismo autor en el que se relatan las vicisitudes y desmembramiento de la mítica agrupación, a la vez que ofrece una suave crónica de viajes, una observación hacia las personas que conocieron.

La Distancia

Sobre esa difícil parte de la paternidad también han corrido ríos de tinta y cientos de lágrimas se han derramado sobre miles de papeles. El ejemplo máximo es Franz Kafka quien vivió aterrado por su padre, figura totémica y dolorosa que le ensombreció todo resquicio de felicidad y a quien le dedicó Carta al Padre. Pero no es la única, tal como demuestra la inmensa novela de Fiodor Dostoievski: Los Hermanos Karamazov. En la que los hermanos Dmitri, Iván y Aleksei, confrontan a Fiodor, su padre. Desatando una batalla moral.

Esa forma en que los hijos se relacionan con su padre o cómo este deja su marca, también puede observarse en las relaciones filiales entre padres e hijas, como cuenta la tragedia de William Shakespeare, El Rey Lear.

Pero también en Papi (Periferica, 2011), novela de la dominicana Rita Indiana, en la que una niña pequeña espera la llegada de su padre, un mafioso legendario cuyos negocios, amantes, amigos y lujos lo retrasan, convirtiendo la narración en una pesada obra absurdista en la que la espera vana, se cubre con la musicalidad caribeña y preciosa de su prosa.

Esta reflexión puede hallarse, también, en La Hija de Burguer(Tusquets, 2010), de la sudafricana Nadine Gordimer. En la que relata la historia de Rosa, hija de Lionel Burguer, revolucionario comunista a quien dan muerte. A partir de ahí y bajo el epíteto de ‘la hija de Burguer’, Rosa comenzará un viaje en el que se cuestiona qué significa realmente ese sobrenombre.

Por otra parte y en un registro completamente distinto, se localiza Emma, novela cómica de Janne Austen. La divertida historia de Emma Woodhouse, una heroína “hermosa, lista y rica”, y su padre el hipocondríaco señor Woodhouse.